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Por lal Doctora Mónica Viviana Breglia Arias

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El delito de amenazas previsto y penado.

Figura básica y avanzada.

Fallo desacertado

El anonimato.

Casos que no son amenazas pero que pueden considerarse así.

Requisitos del mal.

Mostración de arma.

 

 

El delito de amenazas previsto y penado.

 

El art. 149 bis del código penal, que establece:

 

“Sera reprimido con prisión de seis meses a dos años hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. en este caso la pena será de uno  a tres años de prisión “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años si se emplearen armas o si las amenazas fueran anónimas.”

Será reprimido con prisión o reclusión de dos a cuatro años el que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad.”

 

Figura básica y avanzada.

 

En la disposición indicada es posible distinguir dos partes: en la primera se halla la figura básica y las formas agravadas del delito de amenazas. En la segunda se incluye la figura básica del delito de coacción, o sea la conducta prevista por el delito de coacción se produce mediante amenazas. La coacción es otro delito, el de amenazas subsume a aquél, por cuanto no pueden caber dos conductas en un mismo tipo penal cuando la específica contiene todos los elementos del delito..

Las figuras agravadas correspondientes a ésta es posible hallarlas en el art. 149 ter.

 

 

Fallo desacertado.

 

No parece acertado, según la síntesis , el fallo por el cual se decidió : “el obrar de quien habiendo tomado por el cuello a su hija, al intervenir la esposa también la apresó por el cuello, anunciando reiteradamente que las iba a matar y frustrado por la intervención de terceros, intentó proseguir su cometido, muniéndose de una importante hacha, excede el ámbito de la mera amenaza para ingresar en el de la tentativa de homicidio calificado por el vínculo “ Cámara Criminal y Correccional de la Capital Federal. sala VI, 17/12/98, publicado en JPBA, 107-13).

Aunque no se exige el efectivo amedrentamiento de la víctima, si se exige el propósito de causarlo. La amenaza a título culposo no es reprochada por  nuestra legislación penal.

Es que el mal debe ser anunciado, no inferido. Se puede amenazar directa o indirectamente, por gestos o ademanes simbólicos, palabras o signos, por vía postal, telefónica, o personal, por interpósita persona, pero no puede ser inferido por el juez.

 

El anonimato.

 

El anonimato cambia las cosas, pues se está ante una amenaza ilegítima proveniente de un desconocido

La otra forma en que se agrava el delito es cuando se impide a la víctima conocer la identidad del autor, causando mayor temor o alarma,. dificultando la adopción de las precauciones necesarias para evitar el daño con que se amenaza, provocando un mayor desconcierto o impotencia al amenazado. En este caso, la calificación se mantiene aunque posteriormente el anonimato sea dejado de lado..

 

Casos que no son amenazas pero que pueden considerarse así.

 

La amenaza de autolesión no es amenaza, pues no es conducta prohibida en nuestro derecho la autolesión.

La manifestación o exteriorización de la voluntad de ocasionar o de concurrir a ocasionar un daño, debe intencionalmente realizarse de tal manera que llegue a estar dirigida a alguien a quien pueda alarmar o amedrentar la posibilidad de su producción.

Las amenazas proferidas en soledad, y escuchadas casualmente por un tercero, no constituyen este delito, porque no se hace uso de ellas para alarmar o amedrentar.

El mal amenazado deber referirse a un interés legítimo de la víctima intereses que merezcan  tutela jurídica, porque la libertad sólo es protegida por el derecho mientas se desenvuelva dentro del ámbito permitido por la ley.

No es amenaza, tampoco, la advertencia de que se impedirá la violación de un derecho o la comisión de un delito.

Por ejemplo, la amenaza  de cerrar una casa de citas clandestina no configuraría este delito.

En el caso de sumársele un “provecho ilegítimo”, estamos hablando de otro delito que es el de extorsión.

 

Requisitos del mal.

 

El delito de amenazas consiste esencialmente en haber querido infundir temor y en haber realizado con ese fin, algún acto que pueda infundirlo.

Comete este delito quien, con el fin de atemorizar, anuncia a oro un mal grave, injusto, posible y futuro, con idoneidad para intimidar, y que depende de la voluntad del agente causar, por acción u omisión.

 

La amenaza debe ser grave, apuntar a un bien de cierta relevancia, que merezca protección jurídica (no lo sería negar el saludo o impedirle que en lo sucesivo se bañe en nuestra piscina).

El núcleo  básico del delito de amenazas consiste en el anuncio de un mal futuro, nunca en el ejercicio de una violencia inmediata

El futuro puede ser próximo, dentro de un rato te golpeare, o lejano, por ejemplo: dentro de un mes te golpeare. No es necesario que el mal anunciado tenga un plazo, basta con entender que no hay inmediatez. Y la hay cuando se procede de inmediato: por ejemplo, te golpearé y acto seguido lo hace.

El delito de amenazas tiene en nuestro derecho una pena superior al delito de lesiones, por lo que resulta necesario ser prudente en su apreciación, ya que lo contrario implicaría penar más severamente el anuncio de que se producirá un mal que, de hacerse efectivo, llevaría menos pena que por su sola noticia.

El juicio acerca de la idoneidad de la amenaza debe atenerse a las circunstancias concretas de cada hecho en particular, condiciones  personales del amenazado y del amenazante. Lo de las condiciones personales, por cuanto no es lo mismo amenazar a quien está protegido, a modo de ejemplo, que a aquel que está desprovisto de todo medio de defensa o puesto en una condición expuesta. Además esto puede reflejarse en la pena.

 

Mostración de arma.

 

Las amenazas de la figura básica, también se agravan si se apoyan o consisten la mostración de un arma propia o impropia, de manera tal que pueda aumentar o determinar la intimidación de la víctima en algunos fallos no se ha configurado la agravante cuando el arma no era apta para ser utilizada. Impropia es la no apta para emitir disparos.